
Hoy en día vivimos en un mundo convulsionado, lleno de guerras, conflictos políticos y económicos, religiosos y sociales, en los cuales los pobres viven esas situaciones como simples espectadores, pues no poseen de las capacidades necesarias para involucrarse y buscar solución a este caos o exigir el cumplimiento de sus derechos. Los gobernantes discuten entre sí mismos por los intereses comunes o personales, pero jamás lo hacen por querer mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.
En Nicaragua ha sido fácil observar en años recientes la realidad en que viven los pinoleros a causa de la irresponsabilidad de los dirigentes del Estado. Por eso lastimosamente casi toda la población no cree en la política o la ayuda que ésta podría brindar para mejorar las relaciones y justicia en nuestras vidas, solamente suelen llamar “políticos corruptos” a todos quienes trabajan por su propia necesidad, para saciar sus bolsillos y no la del pueblo.
Esto se llama corrupción. Según la DRAE, corrupción es: En las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores. Es decir aquellos actos libidinosos que por falta de valores y ética, sirven para aprovecharse para obtener ganancias ilícitas o indebidas.
Más allá de ser un acto “vandálico” y que perjudique a una sociedad entera, su problema radica a la falta de educación en valores y ética que cada ser debe de tener. Es un acto de total injusticia para quienes no poseen las capacidades para defender sus derechos, es una bofetada a cada nicaragüense que busca cómo ingeniar ideas para poder tener el pan de cada día, es una burla para aquellos pobres campesinos, maestros, niños y niñas, obreros, adultos y viejos que depositan confianza en personas en los cuales se espera hagan un excelente trabajo a lo largo de ser investidos como autoridad.
Podemos ver en los medios de comunicación los títulos que anuncian las huelgas, protestas, marchas en contra de la corrupción y a favor del cumplimiento de los derechos civiles y humanos de las personas, y de inmediato podemos ver también como el gobierno y autoridades hacen caso omiso a estas denuncias pues no quieren que la honestidad y transparencia giren en torno a su política.
Lo cierto es que este problema debe ser erradicado completamente, es una tarea difícil pero no imposible, se debe buscar la utopía y creo que mientras no hallan personas que se hagan valer y que hagan cumplir sus derechos, este país jamás avanzará. No podemos dejas que hagan las cosas por nosotros, no podemos dejar que los gobernantes malversen fondos que deberían de ser ocupados en la Educación y no para la compra de nuevos terrenos o construcción de sus mansiones.
Pero no existe corrupción solo desde el punto de vista político, sino también desde el punto de vista económico y judicial. La verdad es que para unos es un hecho repugnante, para otros un beneficio, y para otros algo natural que ya es tomado como una costumbre y no hacen escándalo por ello.
Toda persona que ofrece soborno en cualquiera de estas situaciones está cometiendo un acto de corrupción al igual que la persona que acepta ser parte de él. Si preguntamos a personas si han sido víctimas de actos corruptos, buen porcentaje diría que sí, en cualquier sentido de la palabra. El que ha vivido la corrupción, la ha sentido, sabrá cuánto daño hace para el desarrollo y proceso de crecimiento del país. Los más afectados serán las clases medias bajas y bajas del país. En un sentido político Nicaragua ha vivido tristemente estos casos de gobernantes corruptos donde el uso impropio de su poder público ha si do para su beneficio particular al transferir ilegítimamente los recursos de lo público o de lo privado.
Corrupción es un modo de ejercer influencia, es un comportamiento contra las normas de la sociedad, es una violación de normas o reglas sancionadas, es una ilegalidad, es una práctica clandestina donde no se necesita precisamente ser político u ostentar algún cargo público privado.
El silencio de todas las personas excluidas de la sociedad y que solo interactúan con pequeña parte de ella para buscar su subsistencia, es lo que promueve a la corrupción y de ésta forma, si seguimos así será mucho más difícil erradicarla.
La práctica de la corrupción más que una tradición se ha convertido en una cultura sin importar las variantes económicas y sociales que existan en los distintos períodos en que esta se pueda manifestar, la corrupción ha existido siempre cualquiera que haya sido el gobierno o tiempo de ésta. Pero como en todas enfermedades, la corrupción puede ser variada, algunas más serias que otras, pero esto no justifica su existencia. Es un asalto inmoral a la ingenuidad de los nicaragüenses y ciudadanos de otros países.
Como anteriormente dije, el problema es fundamentalmente ético y moral. No hay que callar, hay que denunciar estos abusos no solo porque la ley no lo permita, sino porque es un problema que afecta y no conviene a la toda la sociedad. Las causas de que exista la corrupción han sido la falta de imponer el cumplimiento de las leyes, ha sido el poder autoritario en todas las ramas posibles, es la falta de práctica de la ley y la justicia, la ineficiencia estatal y de los gobernantes. Y sobre todo la tolerancia social frente a la pandemia de la corrupción. Estas variables descritas son un modelo que enmarca el entorno en donde se desenvuelve la corrupción.
La práctica de la corrupción consolida y promueva la desigualdad social, por eso es que soy fiel creyente de que se necesitan aquellos que vivan en tranquila paz, a sabiendas de lo que los pobres pasan, deberían de existir personas que lucharan por aquellos que no tienen voz ni voto, y a ustedes compañeros míos les deseo éxito en sus estudios y en su vida profesional y que de ésta manera y con estas posibilidades creen una Nicaragua próspera, pacífica y sin corrupción.



